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  • Las inversiones en los colegios públicos de Medellín: una tarea que se cae a pedazos

    Por Alejandro Zapata Peña* / periodico.contexto@upb.edu.co

     

    Contexto le puso la lupa a la problemática con los colegios cuyas sedes hoy presentan daños y deterioro, cuáles son los colegios más antiguos, la deuda histórica con las instituciones educativas y las dificultades de la administración pública por medio de la figura de alianzas público privadas .

     

    La caída de un techo de un aula de la Institución Educativa Doce de Octubre, al noroccidente de la ciudad, dejó el pasado 8 de marzo a 15 estudiantes heridos de los cuales 6 fueron remitidos a un centro asistencial. Este episodio hace parte de un problema de varios años en Medellín: el estado de la infraestructura educativa de los colegios públicos de la ciudad. En los últimos meses, las redes sociales, algunas marchas por parte de las comunidades educativas y sesiones plenarias del Concejo han sido los espacios en que estudiantes, profesores, directivos y asociaciones sindicales han alzado su voz para exigir mejores condiciones en los espacios educativos de la capital antioqueña.

     

    ¿Por qué tarda tanto la inversión en los colegios públicos? ¿Cuáles son las principales falencias en la administración pública que tienen hoy a muchos colegios de la ciudad en estado crítico de su infraestructura? ¿Por qué a penas estas semanas se están destinando los recursos para un problema de varios años? ¿Cuál es la situación que han vivido los colegios más afectados?

     

    En este especial de Contexto, en 2 entregas presentamos una radiografía para que entienda el por qué hoy cientos de estudiantes de la ciudad no gozan de condiciones dignas y temen que en cualquier momento una pared, un techo o quizá vidrios, se les caigan encima.

     

    ¿Por qué tan dañados los colegios?

     

    Para poder entender el vericueto por el que pasan las instituciones educativas de la ciudad, hay que considerar tres aspectos que han resaltado tanto los sindicatos y las comunidades académicas.

     

    El primero se refiere a la antigüedad de las instalaciones. Algunos colegios de la ciudad alcanzan los 50 años de funcionamiento, e incluso algunos rebasan los 100 años, como lo indica Fabio Humberto Rivera, concejal de la ciudad y presidente del Concejo de Medellín, que ha estado al frente de los debates sobre el tema y explica: “El Municipio de Medellín tiene 410 plantas físicas de escuelas y colegios, no sé si esa herencia tiene 70, 80, 90, 100 años. Aquí hay escuelas como la de Parque de Belén que tiene más de 100 años”.

     

    A muchas de estas plantas físicas hoy el tiempo les pesa. La no intervención por años les ha generado problemas de distinta índole que hacen parte del paisaje para cientos de estudiantes de instituciones como la Institución Educativa Normal Superior de Medellín (Comuna 8), I.E. Gilberto Alzate Avendaño (Comuna 4), I.E. Marco Fidel Suárez (Comuna 11), entre muchas otras.

     

    El segundo aspecto se enfoca en varias de las instituciones construidas por la Empresa de Desarrollo Urbano (EDU), encargada de ejecutar proyectos de infraestructura en el ámbito educativo y municipal. Muchos de estos colegios presentan graves fallas y problemas de diseño en la infraestructura: “Son, entre comillas, ‘nuevas’ y todas son construidas por la EDU y tuvieron problemas, porque después de la entrega faltó más cuidado en diseño y otras cosas, en el caso de la Normal que es patrimonio arquitectónico, ¿cómo se puede tratar?”, cuestionó Jesús Alejandro Villa, vicepresidente de la Asociación de Institutores de Antioquia (ADIDA).

     

    Asimismo, la Institución Educativa Doce de Octubre, en donde ocurrió el episodio que puso en discusión el problema de la infraestructura educativa de Medellín, fue uno de los 182 colegios “relativamente nuevos”, es decir ejecutados desde el 2005 por la Empresa de Desarrollo Urbano en la alcaldía de Sergio Fajardo.

     

    Y el tercer punto hace alusión a la no ejecución y retraso de recursos en el tiempo de pandemia, cuando no había presencia de la comunidad educativa en las escuelas. A todos estos factores se le suma la fuerte temporada de lluvias que en los últimos años ha atravesado la ciudad y que, evidentemente, contribuyeron al mal estado de la infraestructura.

     

    Infografía: Alejandro Zapata Peña.

    El meollo con las Alianzas Público Privas (APP)

     

    Para poder entender el porqué varios colegios emblemáticos y de recorrido en la ciudad están cayéndose, hay que remitirse al 2017, año en el que el Concejo de Medellín, mediante el Acuerdo Municipal 053 de 2017 aprobó vigencias futuras con una viabilidad presupuestal desde 2019 al 2037. Dichas vigencias futuras pretendían aunar esfuerzos entre la Secretaría de Educación de Medellín y el Ministerio de Educación Nacional por medio del convenio interadministrativo 1366 de 2017, que se contemplaba ejecutar por medio de alianzas público privadas (APP).

     

    Infografía: Alejandro Zapata Peña.

     

    Para esos años el expresidente, Juan Manuel Santos, y la exministra, Yaneth Giha Tovar, junto con el exalcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, y el exsecretario de Educación, Luis Guillermo Patiño, implementaron la jornada única, un proyecto que busca que muchos de los centros educativos del país tengan jornadas más extensas para que los estudiantes puedan fortalecer, por medio de actividades extracurriculares, habilidades sociales y educativas como clases de música, danza, idiomas, robótica y otras múltiples disciplinas para que no tuvieran que pasar demasiado tiempo por fuera de las aulas. Pero todo esto implicaba un despliegue y una inversión considerable para la infraestructura de distintos colegios para poder presentar el proyecto a nivel nacional.

    Ese fue el principal motivo para que 385 mil millones —en pesos equivalentes corrientes— fueran comprometidos dentro de un periodo de 18 años, es decir desde 2019 al 2037. Estas vigencias futuras proyectas dentro de la figura de alianzas público privadas tenían como objetivo la ejecución del proyecto: “Habilitación de sedes educativas para la implementación de la jornada única en Medellín” con el código 170045, a cargo de la Secretaría de Educación, por el cual intervendrían, inicialmente, en diferentes modalidades a 8 colegios públicos de la ciudad por medio de “el diseño, financiación, construcción (parcial o total), mejoramiento, ampliación, financiación, operación y mantenimiento de infraestructura educativa y la prestación de los servicios no pedagógicos”.

     

    Los colegios públicos proyectados fueron:

     

    Nuevo Equipamiento Finca El Tirol, Nuevo Equipamiento La Aurora, I.E. Alfonso López, I.E. Luis Carlos Galán – Sede Educativa Niño Jesús de Praga, I.E. Maestro Arenas B. – Sede Educativa Imperio de Japón y Municipio de Castilla, I.E. Rodrigo Correa Palacio, I.E. El Diamante y la I.E. Rodrigo Lara Bonilla los cuales sumaban, aproximadamente 152 aulas con una capacidad de alumnos de casi 6 mil.

     

    Sin embargo, los procesos y adiciones al proyecto surgieron por lo que se tuvieron que agregar otras instituciones educativas, de las cuales varias venían presentando serias complicaciones a nivel de sus plantas físicas como la I.E. Gilberto Álzate Avendaño, I.E. Marco Fidel Suárez, I.E. Presbítero Juan J. Escobar, I.E. López de Mesa y la I.E. Jose Horacio Betancur.

     

    El 70 % de las 13 instituciones incluidas en la alianza público privada pertenecían a las dos categorías de instituciones antiguas o construidas por la EDU. En el caso de la I.E. Gilberto Alzate Avendaño y la I.E. Marco Fidel Suárez cada una acumula más de 50 o 70 años. Mientras que centros educativos como la I.E. Alfonso López, I.E. Luis Carlos Galán - Sede Educativa Niño Jesús de Praga, I.E. Maestro Arenas B., I.E. El Diamante, I.E. Rodrigo Lara Bonilla, I.E. Presbítero Juan J. Escobar y la I.E. López de Mesa entran en el paquete de las ejecutadas por la Empresa de Desarrollo Urbano (EDU).

     

    Primeras tensiones con las alianzas público privadas

     

    Después de los debates en el Concejo por medio de los que se autorizaron las vigencias futuras de los 18 años de dineros comprometidos, la Secretaría de Educación, junto con el equipo del Ministerio de Educación Nacional, empezaron a diagnosticar y evaluar qué tipo de reconstrucciones, mejoras o adecuaciones se iban a implementar en las diferentes instituciones.

     

    Contexto conoció la historia de la Institución Educativa Marco Fidel Suárez, ubicada a un costado del Estadio de Atletismo Alfonso Galvis, entre la calle 49b con la carrera 70. Allí, las diferentes visitas por parte de los técnicos y planeadores de la Secretaría de Educación, junto con algunos privados compartieron ideas acerca de los arreglos en la institución, pero no se llevaron de la mejor manera.

     

    Así lo recordó Álvaro Lopera, docente de ciencias sociales de la institución y delegado sindical de la Asociación de Institutores de Antioquia (ADIDA): “En el año 2018 vino una representación de la Secretaría de Educación junto con los privados que iban a participar en la APP y nos presentaron un plan de trabajo. Estaba el rector, el coordinador, profesores abogados e ingenieros, representantes de los estudiantes, pero fue una experiencia bastante negativa porque a nosotros nos pareció que estos señores de las APP se iban a beneficiar de unos recursos públicos, realmente lo que querían era tumbar el colegio, demolerlo y de lo que había o lo que tenemos ellos iban a hacer lo mínimo”.

     

    Hizo referencia a que ciertos espacios como los deportivos y el auditorio iban a ser reducidos: “Nosotros tenemos dos canchas múltiples, una con cubierta, estos señores en sus planos solo presentaron una cancha. Nosotros tenemos un auditorio para 600 o 700 personas y ellos nos propusieron un aula múltiple para 200 personas”.

     

    En términos generales, después de discusiones técnicas y legales entre las partes, a muchas personas de la comunidad académica les pareció que “nos iban a desmejorar la institución en la planta física”.

     

    Los llamados de atención desde el Concejo

     

    Y es que incluso antes de las aprobaciones en el mismo Concejo de la ciudad hubo advertencias por las alianzas público privadas, en ese entonces el mismo concejal Fabio Humberto Rivera, alertó en el recinto de la corporación administrativa, en la sesión plenaria del 15 de octubre de 2016, “Me preocupa, porque quedó en el plan de desarrollo, que vamos a hacer colegios por APP. Sigo pensando que una tienda escolar, con dos vigilantes que tiene un colegio, con un operador de la sala de sistemas, no se estructura financieramente la posibilidad de que se construya un colegio por APP. Es mi percepción, por lo tanto, vamos a tener que buscar una fuente de financiación diferente y estoy alertando desde hoy, para que en cuatro años no estemos diciendo que no fuimos capaces de hacer un colegio nuevo”.

     

    Asimismo, el entonces concejal, Carlos Alberto Zuluaga Díaz, anotó: “Quiero decirle al doctor Luis Guillermo que ese tema de colegios con APP a mí particularmente tampoco me gusta. APP podrá funcionar para muchos temas, pero para colegios no”. Es decir, ya se las “olían” en el Concejo, porque, al ser una alianza que se proyecta con el Ministerio y distintos privados tiende a ser “incierta”, como lo afirmó el mismo exsecretario de educación: “Los proyectos de APP (...) todavía hoy precisamente por Hacienda Nacional y el MEN no se han estructurado porque no nos han presentado el modelo financiero y técnico de lo que se va a realizar, entonces con eso nosotros no contamos y no los quisimos presentar hoy porque son totalmente inciertos”.

     

    Sin embargo, los dineros se aprobaron y la alianza se consolidó, pero los años pasaron y no se vio ninguna de las intervenciones proyectadas en las 13 instituciones, el proceso de licitación no surtió efecto, por lo que nada de los millones proyectados se pudieron ejecutar.

     

    En respuesta a un derecho de petición enviado a la Contraloría de Medellín se tiene constancia de que dicho proyecto cumplió con el 0 % de efectividad. Asimismo, la entidad agregó que fueron, inclusive, más sedes educativas proyectadas:

     

    La figura del detrimento patrimonial

     

    Pasaron los años y estas trece instituciones quedaron prácticamente ‘amarradas’ para no poder ejecutar ningún recurso en sus instalaciones, ya fuera directamente con la Alcaldía o con los mismos rectores y los recursos de su institución, ¿Por qué?

     

    En ese momento en que estaban vigentes las APP, no era posible, desde el punto de vista legal, que los rectores invirtieran en el mantenimiento de las plantas física de sus instituciones educativas: “En el momento en el que algún rector destinara un galón de pintura para cualquier tipo de estas infraestructuras se podría venir una investigación por estar invirtiendo en una planta física que se iba a demoler. En todo el tiempo que estuvieron vigentes las APP, los colegios que supuestamente se iban a beneficiar de ello no se les hicieron ningún trabajo”, afirmó el docente del Marco Fidel, Álvaro Lopera.

     

    Pasó la pandemia y el deterioro de la I.E. Marco Fidel Suárez fue inminente, al iniciar las alianzas publico privadas a la institución le dieron una llave conmemorativa de inicio de obras, pero con esa misma llave, la Secretaría de Salud cerró la institución el 10 de septiembre de 2021, en el regreso paulatino de los estudiantes a las aulas de clase, lo que no duró diez o quince días, ya que las exigencias de la comunidad educativa hicieron volver a abrir algunos espacios del establecimiento educativo y en algunos casos se dieron clases en la zona de la cafetería.

     

     

    Los padres de familia de la I.E. Marco Fidel Suárez, en el céntrico sector del Estadio han llegado a intervenir los espacios, preocupados por las condiciones en que sus hijos deben estudiar. Estos son aspectos de los mismos en marzo de 2023. Fotos: Alejandro Zapata Peña - Cortesía.

     

    Un giro de 360 grados para las APP

     

    En debates de 2021 ya se dimensionaban las consecuencias de la APP, muchos concejales y la exsecretaria de Educación, Alexandra Agudelo, pensaban en bajarse del paseo de la APP: “La deuda histórica, por las promesas con respecto a los colegios con las Alianzas Público Privadas (APP), que desafortunadamente no se han visto y la comunidad académica quedó engañada con esas promesas en años y periodos anteriores; así mismo, lo que tiene que ver con restaurantes escolares, con dotación, mobiliario e infraestructura”, comentó Nataly Vélez Lopera en la sesión plenaria del 22 de octubre de 2021.

     

    “Estábamos en una situación en los que todos estábamos amarrados, entonces la Alcaldía de Medellín decía'esa plata no servía para ninguna intervención completa', el colegio decía, 'yo necesito esa plata porque esto cada día se cae más y el gobierno, según la Alcaldía nunca quiso desembolsar los recursos'. Todo estaba mal, teníamos una plata quieta, un colegio cayéndose y un gobierno nacional que no respondía”, sentenció Daniel Duque, concejal de Medellín.

     

    Finalmente, la Alianza Público Privada se disolvió el 9 de junio de 2022, por lo que la Secretaría de Educación solicitó la terminación anticipada del convenio interadministrativo y el acta de terminación anticipada en la que se indica en el sexto punto que las vigencias futuras de la nación no fueron aprobadas para suplir el 70 % de la financiación del proyecto, mientras que a la Alcaldía le correspondía el 30 % restante.

     

    En el acta de terminación del convenio, solicitado por Contexto en un derecho de petición a la Alcaldía de Medellín, se argumentó en el numeral 6 que: “No se logró la aprobación de las vigencias futuras de la nación al requerir una nueva estructuración con el cambio de modelo, además del escenario financiero territorial y nacional planteado en la presente justificación, además de no haber logrado la adjudicación del CONTRATO DE CONCESIÓN, que era el insumo primario para la ejecución y cumplimiento de obligaciones del convenio 1366 de 2017 y sin los cuales no es posible su ejecución”.

     

    Contexto habló con el exsecretario de Educación, Luis Guillermo Patiño, quien expuso que el asunto de las asociaciones público privadas llegó más allá: “Al final los contratistas, que iban a desarrollar las obras y que habían hecho los contratos con el Gobierno, entre ellos algunos portugueses, no cumplieron, entonces muchas de esas obras en Colombia están en problemas y en veremos porque los contratistas no las desarrollaron, entonces el Ministerio aplicó sanciones y están en un proceso legal”.

     

    Un horizonte que puede ser alentador

     

    Es claro que el periodo de las alianzas público privadas lo único que hizo fue retrasar la inversión pública en los colegios de la ciudad por más de 5 años y dilatar aún más la deuda histórica en Medellín con los establecimientos educativos. Sin embargo, el 18 de agosto de 2022 el Concejo Municipal aprobó otro monto de vigencias futuras, esta vez para desembolsar un total de 319 mil millones de pesos para invertir entre 2023 y 2024, las trece instituciones de APP fueron priorizadas y a inicios del mes de marzo de 2023 iniciaron algunas obras en varios establecimientos educativos.

     

    Con dichas vigencias futuras se espera aminorar la brecha histórica que ha tenido la administración con varios colegios de la ciudad. ¿Será suficiente? ¿Volverán a pasar las promesas de inversión para los colegios? ¿Se solucionarán las grandes e innumerables falencias a nivel de infraestructura en la ciudad?

     

    En la próxima entrega conozca el plan de inversión de la actual administración y qué pasó con los recursos.

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    *Investigación realizada desde el Semillero de Periodismo Urbano de la Facultad de Comunicación Social - Periodismo de la UPB. Asesoría editorial: Juan Esteban Mejía Upegui.

  • Abandono infantil: ¿un juego sucio en aumento?

    Por: Natalia Higuita y Valeria Ríos / periodico.contexto@upb.edu.co

     

    “Nosotros somos culpables de muchos errores y muchas faltas, pero nuestro peor crimen es el abandono de los niños negándoles la fuente de la vida”(Gabriela Mistral, 1948).

     

    El abandono de niños, niñas y adolescentes no dio tregua en pandemia. La protección integral de sus derechos también fue atacada por el Covid-19 y las crecientes desigualdades sociales que generó. Hoy el amparo de la niñez y la juventud sigue siendo un reto para el país, pues en 2021 se afirmó que Colombia era el quinto país con mayor número de huérfanos a causa del fallecimiento de padres, cuidadores y adultos significativos a raíz del coronavirus, según un estudio publicado por la revista médica británica, The Lancet, que comparó más de 20 países entre inicios de marzo de 2020 y finales de abril del 2021, temporada en la que se registraron los picos más altos de contagios y muertes por el virus.

     

    El abandono deja huellas que suponen retos mayores para el cuidado de la salud mental de los niños, niñas y adolescentes. Foto: Natalia Higuita.

     

    Se estima que fueron 33.293 menores los que perdieron durante este tiempo a su tutor legal, ya fuese madre, padre, abuela y/o abuelo, de acuerdo a cifras de The Lancet. Estos se vieron entonces obligados a cargar con el título de “huérfano” y, por ende, a correr el riesgo de estar bajo un cuidado alternativo inadecuado (sin entrar todavía en las repercusiones físicas, psicológicas, emocionales y sociales) o, en el mejor de los casos, llevados por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar –ICBF–.

     

    Así ocurrió entre marzo y noviembre de 2020 con los 372 niños, niñas y adolescentes acogidos por dicha institución, según informó el diario El Espectador. Antioquia fue el departamento que más abandonos infantiles presentó, seguido de Bogotá, Valle del Cauca, Cundinamarca y Caldas. Algunos menores fueron dejados en estas circunstancias por los motivos ya mencionados; la mayoría, por el contrario, hacen parte del incremento del maltrato infantil que contempla actos como el abuso sexual, daño físico, verbal o psicológico, realizados, con alta frecuencia, dentro de los propios hogares, de acuerdo a informes de Medicina Legal.

     

    Sin embargo, no hay que encapsularlo a la sola situación de orfandad. Existen otras opciones: no se sabe cómo mantenerlos, no hay recursos para hacerlo o simplemente, no se quieren sostener. En palabras de Adrián Echeverry, miembro de la Corporación PAN, el abandono “es una conducta que históricamente está bastante registrada, ya que permanece, de alguna forma, en los imaginarios y representaciones socialesque los adultos hoy guardan en su quehacercotidiano de crianza”.No hay que ir muy lejos, simplemente recordar comentarios o chistes como el del padre o madre que fueron a la tienda por cigarrillos o leche y nunca volvieron.

     

    Bajo estas historias populares están las situaciones que conducen al desamparo de un menor de edad y son diversas, más aún con la pandemia: escasez de recursos económicos, incapacidad o falta de apoyo para la crianza del niño, niña o adolescente –NNA– y la pérdida por muerte de sus cuidadores primarios son solo algunos ejemplos.

     

    ¿El Estado como madre? El cambio y continuación de la desventura

    *(Todos los nombres que serán mencionados en este capítulo fueron modificados para proteger la identidad de las fuentes y, en el caso de los menores de edad, no perjudicar su sano desarrollo).

     

    Hijos del Estado: así son llamados los niños, niñas y adolescentes que se encuentran en manos de Bienestar Familiar. Podría afirmarse que incluso contratan niñeras: para estancias cortas, las madres de paso, encargadas de ser el primer contacto con los menores, mientras se resuelve un hogar sustituto que les reciba; después, como ya se infiere, están las madres sustitutas, encargadas de cuidarles durante meses o años, según sea el caso: hasta que se dé su adopción, se cambie a otro hogar sustituto por nula adaptabilidad o supremo apego –lo cual afecta las adopciones– o, en su defecto, se resuelva su situación legal por cumplimiento de la mayoría de edad. Y, por último, como afirma Gloria Botero, madre sustituta desde hace 20 años, están los internados: “Ahí es donde caigan, donde haya cupo. O sea, si hubo en Hogares Claret, allá lo metieron; si hubo en esos de Niquitao, allá lo metieron; si hay por Puentes, allá fue”.

     

    Así sucedió con Daniel Bedoya, de 8 años. Ya iba para uno de esos internados porque era un “inadaptado”, ya había pasado por varios hogares sin éxito y ninguna madre sustituta lo quería recibir.“Desde que tenía 5 años era uno de los carritos de San Javier, el que llevaba la marihuana, el que cargaba armas… En una de esas lo cogió la Policía y lo tramitaron al ICBF. Cuando yo lo recibí me tocaba esconder todos los cuchillos de la casa. A veces hasta me daba cuenta de que me robaba”, cuentaGloria recordando aquellos días. Inclusive, en una ocasión casi la echan del barrio porque en el colegio Daniel le quitaba la lonchera todos los días a la hija de uno de los duros de Manrique. Por esa razón la amenazaron.

     

     

    De ahí vino la habladera constante con él y los consejos hasta los 16 años, porque ni lo adoptaron ni salió por mayoría de edad. Odiaba ser hijo del Estado. Le aburría la sobreprotección y, como buen adolescente, anhelaba la libertad: salir a fiestas de 15 u otras rumbas sin la compañía de Gloria; acostarse, si se le antojaba, a medianoche, y no a las 10, como ordena Bienestar; amanecer donde un amigo o en la casa de la hija de Gloria, a quien tomaba como otra hermana y vivía, además, justo al frente; salir de paseo cuando la idea surgiera, pero tampoco se podía –como mínimo se debe redactar el permiso con ocho días de antelación–; tener celular, redes sociales, publicar lo que vio o dejó de ver en el día; empezar a trabajar como mesero a una cuadra de la casa, en el negocio familiar de comidas rápidas, pero como ya se intuye, tampoco era debido, porque en menores de edad no es querer emprender sino “mendigar”, como asegura Gloria que le respondieron. Por algo le pasaban la manutención mensual, pero ese era otro complique.

     

    $250 000 recibe un niño recién ingresado al programa de hogares sustitutos –lo cual resulta complejo porque hay algunos que llegan con casi nada: unos calzoncillos rotos y una chaqueta, como fue el caso de Emiliano, quien llegó hace un mes al hogar de Gloria por Código Fucsia–; al cumplir el mes le empiezan a girar los $500 000, que es la cuota mensual normal para cada menor. Por semestre llegan los bonos para comprarles ropa. “Eso es muy poquito. Por A o por B me toca sacar muchas veces de mi bolsillo o del millón mensual que me consignan por el cuidado de los niños”, dice Gloria para señala que ahí también hay fallas.

     

    Se refiere a la manera en que les pagan a las madres sustitutas. El salario mínimo mensual legal vigente que se paga por tener la cantidad normal de niños en sus casas, es decir, tres. Sin embargo, si solo se está a cargo de dos, el monto empieza a bajar y se ubica en un aproximado de $600 000, pero si por algún motivo llega a tener cinco, como ya le ha ocurrido antes –muy común durante pandemia y cuando se trata de hermanos y hermanas–, la cifra no sube, permanece intacta en el mismo millón.

     

    Desde la institución siempre se dice que los niños son hijos del Estado. En palabras de Gloria, tienen la etiqueta de “mírame y no me toqués”. La directriz es que nunca les puede faltar nada. “Pero uno se pregunta, ¿no es lógico que, si los prefieren, mandaran al menos un mercado cuando estuvimos todos en cuarentena?”. Gloria alega que de parte del GobiernoNacional el costal cargado de alimentos nunca llegó y que ni a los niños ni a las madres sustitutas se les incrementó el ingreso: “Yo creo que ni sabían qué era una madre sustituta”. Lo cierto es que desde Buen Comienzo sí le llegaron pequeños mercados, pero se debió a que los niños que tenía en el momento estaban aún en la guardería. Y si bien, estos mercados fueron distribuidos desde el Gobierno para menores inscritos en varias instituciones públicas de educación primaria, no se trataba de ofrendas especiales para los hijos del Estado: “Pero vea el atrevimiento, sí hacían las videollamadas de las visitas mensuales y me decían: ‘¿Me abres la nevera, por favor?’ y me tocaba mostrar toda la comida que tenía”. Debía haber carne, legumbres, frutas y lácteos.

     

    Pero como toda madre, el Estado también tiene sus matices. Si desde el colegio son buenos estudiantes, se les paga la carrera y universidad que prefieran. Ha habido casos de estudios en aviación –la excepción– y, se pueden encontrar en el ICBF fisioterapeutas, abogados y médicos que crecieron bajo sus lineamientos. Cuando son muy pocas las posibilidades de adopción, porque ya están muy grandes, entran a un programa que se llama Sueños de Vida, donde les dan la oportunidad de salir del país y residir en vacaciones con alguna familia interesada en adoptar. Si hay conexión, se quedan; si no, la rutina en Colombia les espera.

     

    —¿Y Daniel porque no quiso?

     

    —Cualquier adolescente puede entrar en ese programa, ¿pero uno qué tanto le puede pedir a un niño que ya viene aporreado por la vida? Eso tampoco es tan fácil.

     

    Dos décadas lleva cuidando Gloria a los hijos del Estado; unos más rebeldes, ensimismados, dolidos o furiosos que otros, pero todos con algún problema, como lo confiesa ella misma, añadiendo que ha visto y escuchado de todo. Hoy vive con su esposo y cuida a Emiliano, de seis años y a un par de hermanos que llegaron a inicios de año: Alejandro, de 10 y Martín, de ocho.

     

    Sea que los adopten o cambien de hogar, Gloria, como cualquier otra madre sustituta o de paso, nunca ni jamás puede volver a preguntar o saber de ellos.

    Infografía: Natalia Higuita, Valeria Rios.

    Entornos inseguros: el pan de cada día

     

    Si bien es cierto que los hogares comúnmente representan un lugar “seguro”, también se han convertido en el escenario donde los NNA son más vulnerados y esto aumentó en pandemia debido al confinamiento. Por supuesto, el acceso restringido a lugares de recreación, la omisión de visitas a familiares, el cierre de colegios, la imposibilidad de ir a las clases de baile los sábados o de natación los domingos, y la prohibición general para salir a lugares públicos fueron algunas de las principales causales para que no pudiesen buscar ayuda.

     

    De hecho, es de conocimiento que, durante esa época, la convivencia fue un factor decisivo y complejo, no solo por el desconocimiento que quizá se tenía de quién era realmente el otro, qué le gustaba o qué lo enojaba, sino por el estrés, mal humor y frustración que pudieron experimentar algunos padres y madres al no tener las herramientas suficientes para guiar, enseñar y ayudarles a sus hijos e hijas con las labores escolares; pues, en definitiva, descubrieron que nunca se habían dado a la tarea, ya que todo estaba delegado a los maestros y cuidadores. Esto fue, como lo menciona Adrián, “un terreno perfecto y fértil para que apareciera el maltrato, el golpe, el grito, la indiferencia, el abuso sexual y la negligencia”.

     

    Como consecuencia, según el Centro Nacional de Consultoría, en 2020, fueron39 982 niñas, niños y adolescentes los que ingresaron a un Proceso Administrativo de Restablecimiento de Derechos en el ICBF –0,5 % más que durante el año 2019–. Dicho trámite parte de la verificación por parte de una autoridad competente que analiza si los derechos de los NNA están siendo respetados o si, por el contrario, se están viendo amenazados. Posterior a esto, es el ICBF quien determina la modalidad a la que ingresa, según las circunstancias que se hayan encontrado.

     

    Así pues, por fortuna o infortunio, los menores saben cuándo entran, pero no cuándo ni bajo qué circunstancias salen. Mientras los asuntos legales avanzan, es el Instituto quien debe brindar acompañamiento psicosocial para guiarles en la construcción de sus proyectos de vida, así como verificar que constantemente reciban alimentación, salud y educación. Por ello, las visitas mensuales que reciben, sin previo aviso, las madres sustitutas, para ver cómo marchan todos y todo en casa.

     

    Infografía: Natalia Higuita, Valeria Rios.

    Las secuelas imborrables del abandono

     

    Ahora bien, si a las secuelas del abandono se refiere, debe advertirse que gran parte de los niños que son abandonados a temprana edad “indudablemente pueden sufrir problemas de adaptación, porque cuando alguien es abandonado o abandonada siente que no hace parte de algo y le cuesta a veces admitir que está acompañado. Tienen problemas de tipo emocional-afectivo, porque, en ocasiones, al recibir amor y tener compañía permanente, los invade el sentimiento de que no son merecedores de esto; incluso, son personas más propensas y vulnerables a todo tipo de adicciones. Les cuesta terminarlas cosas, dejan procesos, trabajos y relaciones iniciadas, porque no son capaces de realizar cierres adecuados en sus ciclos de vida”, comenta AndrésRamírez.

     

    Asimismo, esta situación incide en otros ámbitos como el incremento de la desnutrición en aquellos que vagan en las calles o sin paradero fijo, pues son niños, niñas y adolescentes que pasan de comer dos o tres veces al día, a la incertidumbre de si habrá un plato de comida después del desayuno, bien sea porque quienes se hacen cargo de manera improvisada no tienen posibilidades económicas de sostenimiento o porque cada día y noche aparece la necesidad de pedir para poder sobrevivir.

     

    Además de la deserción a partir de la contingencia, después de ser abandonados no hay quién garantice que los NNA continúen sus estudios. Aún más, si a ello se suman las posturas individualizadas de los mayores que terminan por afectarlos, tal y como lo comentaAdrián en posición de los padres: “Desde mi perspectiva adultocéntrica no es importante que mi niño esté estudiando, sea atendido en salud, que coma o se quede solo todo el día porque yo tengo que trabajar, entonces estos elementos, que también hacen parte de la historia personal de cada adulto, tienen que ver con las decisiones que se toman”.

     

    Así pues, toda decisión trasciende y en estos casos, ya sea que los menores queden en las callosas manos de las calles o en las del Estado, repercuten en su desarrollo físico, emocional y psicológico, no solo a temprana edad, sino también y muy especialmente a futuro. Todos, aunque con pasados distintos, comparten la misma realidad y se enfrentan cada mañana con sus demonios internos, insertados por otros.

     

    “Es muy duro. Hace poquito estaban los niños jugando aquí enseguida donde mi vecino que es un exmilitar que tiene una voz y un mando fuerte. Otro amiguito chiquitito le estaba pegando a la niña de él y me imagino que le dijo: ‘A las mujeres se les respeta y no se les pega’. Ese niño, Alejo, se quedó como pensando y al rato respondió: ‘Es verdad, porque así fue como mi papá mató a mi mamá’”,narró Gloria, con algo de dolor, pues no es la única historia que ha oído así.

     

    Hoy Alejandro se mantiene de pelea en pelea con Martín, porque es el hermano grande y, al fin y cabo, son los mayores quien en su mente detentan el poder.

     

    Hace una semana el antiguo carrito de San Javier, Daniel, que va todos los sábados a “darle vuelta” a Gloria, le aseguró: “Cucha, no se quede con ese niño usted que se descuida y él que le pega.”

  • Una decisión llamada Arte 13

     

    Sara Rodríguez Lopera / sara.rodriguezlo@upb.edu.co

    En algún tiempo se pensó que los grupos al margen de la ley eran la única figura de poder y admiración para los jóvenes de la comuna 13. Ahora, son numerosas las iniciativas comunitarias que surgen como oportunidades para romper con este estereotipo. Una de ellas es el circo Arte 13, un espacio donde se despliegan, para la juventud, experiencias físicas, cognitivas y laborales que antes no existían, mediante la tarea de despertar la pasión por el arte circense.

     

    Estos artistas han logrado expresarse y despertar el interés de los más pequeños en un nuevo proyecto de vida.

    Foto: María Camila Acevedo Tangarife.

     

    La comuna San Javier, mejor conocida como la comuna 13, está ubicada en el occidente de la ciudad de Medellín; limita con las comunas Robledo y La América, y con los corregimientos de Alta Vista y San Cristóbal. Además, cuenta con 19 barrios, entre ellos, El Salado. Este limita con algunos otros barrios como 20 de Julio, Las Independencias y Nuevo Conquistadores.

     

    Esta zona del occidente de Medellín se hizo tristemente reconocida por su pasado violento tras la las operaciones militares del año 2002, pero hoy se le conoce más como un territorio que ha tomado el arte como herramienta de memoria y resiliencia, que convirtió el lugar en uno de los sitios turísticos más reconocidos en la ciudad, gracias a ofertas culturales como sus recorridos temáticos por la zona, entre los que se destaca el llamado Graffitour.

    La vida en El Salado, uno de estos barrios se hace en la calle, la casa solo es para dormir: los vendedores de “raspao” y platanitos fritos esperan a que los niños terminen su jornada escolar, en las panaderías se cierran negocios y las escaleras de la cancha de fútbol se vuelven el lugar donde los enamorados se encuentran para conversar. Mientras más se sube por las calles de este barrio, se ven más casitas que, por sus materiales, parecen recién llegadas, más mototaxis pitan y más estrecha se vuelve la acera, que llega incluso a desaparecer.

     

    A unas tres cuadras de El Salado comienza el Graffitour, un paseo entre lo turístico y la vida que llevan los habitantes de la comuna 13, pues se podría decir que algunas de sus paradas como la que se hace en la Unidad de Vida Articulada (UVA) Huellas de Vida de San Javier, la Casa de la Justicia 20 de Julio, la cancha San Javier Salado Arenilla, la Biblioteca Pública Comfenalco Centro Occidental y la Institución Educativa La Independencia – Sede amor al niño, no son especialmente atractivos para los turistas con ánimos de tomar fotos, beber cerveza y gastar en artesanías locales.

     

    Aun así, esto no significa que El Salado sea ajeno a la vida que cuenta el Graffitour, pues allí, de hecho, habitan personas que trabajan en el turismo y dependen de la sed, hambre y necesidad de distraerse de los visitantes. Una de las maneras más recurrentes que usan los habitantes de la comuna 13 para entretener y dar a conocer su historia es mediante el baile, junto al canto, el muralismo y, más recientemente, el circo. Ahí es donde Arte 13 ocupa un importante lugar.

    Vendedores de “raspao”, “mecato” y BonIce ubicados a la salida de la I. E. Educativa – Sede amor al niño, esperando a que los niños terminen su jornada escolar. Foto: Sara Rodríguez Lopera

     

    La UVA Huellas de Vida de San Javier y la Casa de la Justicia 20 de Julio son de los lugares más significativos e importantes dentro de la comuna de San Javier. Foto: Sara Rodríguez Lopera.

     

    Arte 13

    Autodefinida como “una organización artística dedicada a la formación de niños, niñas y juventudes en situación de vulnerabilidad”, Arte 13 es una organización juvenil que “se enfoca en las artes circenses como estrategia pedagógica para la transformación social (…) en donde se sostienen semilleros de circo social, que reflexionan en torno a diferentes problemáticas sociales”, según uno de sus líderes, Julián Salazar.

     

    Todo comenzó en lo que ahora es la UVA Huellas de Vida de San Javier, cuando la corporación Combos se encontraba realizando talleres para un proyecto de pedagogía vivencial. Entre estos talleres había uno para aprender a montar zancos. Para ese entonces, Julián Salazar, Sebastián Salazar y Alexis Cano cursaban noveno grado en la Institución Educativa La Independencia sede bachillerato y cuando vieron los zancos, se interesaron por cursar el taller.

     

    Una vez dominados los zancos y terminado el curso, un profesor les regaló seis pares de estos artefactos para que continuaran practicando y de esta manera se convirtieron en los fundadores de lo que después sería toda una organización promotora del arte. A ellos se sumó su amigo Harold Arbeláez, quien recuerda que: “Cuando apenas estaba empezando Arte 13, bajábamos a practicar zancos en la sede de una corporación llamada ACJ (Asociación Cristiana de Jóvenes)”. Fue allí donde se regó la voz de que se estaba iniciando un circo. Poco a poco las personas se motivaron y el grupo comenzó a crecer, la comuna los reconocía como artistas y de allí salió su nombre. Más tarde, se gestionó con la I.E. La Independencia el préstamo de sus instalaciones para la práctica, pues además de que su ubicación era cerca y central, ya había colaborado para guardar materiales en iniciativas anteriores de sus egresados que participaban en el nuevo circo, por lo que mantenían intacto su vínculo con la institución.

    Chicos y chicas desde los 14 hasta 28 años llegaron a Arte 13 por dos razones: gracias a su descubrimiento en las múltiples presentaciones en el Graffitour y por medio de la invitación de un amigo o integrante del grupo. Hoy en día el grupo cuenta con alrededor de 33 integrantes; sin embargo, a los entrenamientos asisten unas 15 personas. Según los artistas, esta asistencia está alimentada por tres intereses: porque quieren aprender circo, porque el entrenamiento les permite entretenerse y divertirse, y porque los chicos pueden despejar su mente. Dicen que cuando se entrena no importa nada más que lo que se está haciendo; cada uno es libre de elegir qué quiere aprender, practicar o mejorar. A veces entrenan individualmente, otras veces se unen en pareja y cuando se van a hacer trucos en el aire, casi todo el grupo está presente para atajar a quien esté en la cima.

     

    De izquierda a derecha:

    Institución Educativa La Independencia – Sede amor al niño; donde se realizan los entrenamientos de Arte 13. Foto: Sara Rodríguez Lopera

    Harold Arbeláez en el papel de Clown y Sebastián Salazar como zanquista en la celebración del día del niño en la I. E. La Independencia – Sede amor al niño, primaria. Foto: Maria Camila Acevedo Tangarife.

    Julián Salazar durante una actividad en el Parque de El Poblado. Foto: Cortesía.

     

    Su hogar

    Antes de la pandemia, Arte 13 tenía una pequeña casa al lado de una de las famosas escaleras eléctricas; allí los turistas e interesados iban a aprender y apoyar el arte circense. De ese modo había una forma de sustento económico y de entretención para los chicos, esa era además la sede para planear los futuros proyectos. Sin embargo, durante el confinamiento no había quién riera con los clowns, se asombrara con los zanqueros, ni se entretuviera con los malabares; no había manera de pagar el arriendo y tuvieron que abandonar aquella casa que se había convertido en su segundo hogar. El lugar, que era el segundo piso de una construcción de tres, ahora pertenece al Museo de Café, que ocupa los tres niveles de la construcción.

     

    La I. E. La Independencia – Sede amor al niño, nunca dejó de ser el lugar de entrenamiento, pero ahora, los zancos, los disfraces y los monociclos debían guardarse en una pequeña bodega al lado del salón de música. La bodega, divida en tres secciones (una donde alojan los zancos, otra el vestuario y la última para las clavas, diábolos, cintas y demás), se convirtió entonces el reemplazo de la anterior casa.

     

    Antes de comenzar el entrenamiento, todo el grupo se reúne en un círculo para calentar y activar el cuerpo mediante juegos. Luego, cada quién decide qué hacer y con quién hacerlo. Foto: Sara Rodríguez Lopera.
    El Museo de café, antigua sede de Arte 13, es un espacio en el que los turistas conocen el proceso de esta bebida. Foto: Sara Rodríguez Lopera

    Aunque aparente ser pequeña, la bodega que sirve como nueva sede posee el suficiente espacio para alojar zancos de hasta tres metros de altura, más de 25 vestuarios y alrededor de 40 clavas. Foto: Sara Rodríguez Lopera.

     

    El día a día

    Cada miércoles y viernes a las seis y diez de la tarde, los chicos suben las escaleras que finalizan en la entrada del colegio. Dentro de él, un portero sentado en el lado derecho los espera y les da un apretón de manos después de abrir una corroída y ruidosa puerta metálica que deja ver el interior de la institución. Lo primero que se ve adelante es la cancha donde generalmente entrenan (cuando llueve lo hacen en el auditorio), a la derecha continúa un corredor que da a unas escaleras las cuales llevan, después de otro corredor, a la bodega donde almacenan sus pertenencias. A medida que van llegando los integrantes, se bajan los elementos con los que se desea practicar ese día y cuando el reloj comienza a pasar de las 6:15 de la tarde, el calentamiento inicia. Poco a poco van llegando los demás practicantes, provenientes del trabajo, estudio o de algún compromiso. Se quitan los jeans, se ponen pantaloneta o leggins, algunos se recogen el cabello y se unen al calentamiento. A las 7:40, 8:00 u 8:10 de la noche se termina el entrenamiento, a veces con más, otras veces con menos personas de las que llegaron al inicio.

     

    No es una fortaleza la puntualidad en Arte 13, ni a la llegada ni a la salida, pues la gran mayoría de los artistas trabaja, estudia o ayuda en la casa. Harold cuenta que cuando terminó bachillerato tuvo que retirarse por unos seis meses porque comenzó a trabajar para poder suplir sus necesidades. Hay integrantes del grupo que se van por días, meses, e incluso años y luego regresan. Harold cuenta que, al unirse de nuevo a Arte 13, reconoció sus habilidades y entendió que se le puede ayudar a las personas sin tener un título: “Comencé a desarrollarme como persona y a buscar mejores empleos”, asegura. “Hable con Tumix que él es un teso en el diábolo”, “Dígale a Ema que le explique cómo hacer una vuelta estrella”, “Juli te enseña malabares, aprendés de una con él”, mejor dicho, pregunte por lo que no vea, que en Arte 13 sobra talento y ganas de enseñar.

     

     

     

    << A “Tumix” el apodo le viene del colegio; sabe hacer malabares, trucos con el diábolo, maquillar y hacer equilibrio en la rola bola. ¿No sabe hacer ninguno de ellos? No se preocupe porque entre sus actividades favoritas está enseñar.

    Foto: María Camila Acevedo Tangarife

     

    Más allá del arte

    Además del talento y las ganas de enseñar, la salud mental en Arte 13 se trabaja a la par de lo físico. De hecho, durante el calentamiento se hacen ejercicios de respiración, control de las emociones y concientización de la práctica. En ellos se cierran los ojos, se grita y llora; también, al final, se discute sobre cómo se sintieron los artistas durante el entrenamiento. Emanuel, líder y Clown encargado de abrir los espectáculos, afirma que Arte 13 “también enseña a convivir en comunidad con valores como la confianza y la solidaridad. Se les enseña disciplina, que todo es trabajo y constancia”. En la misma línea, Julián, complementa que: “Los malabares, los zancos, las acrobacias y la práctica circense en general permite no solo tolerar la diferencia, sino ponerse en el lugar de los otros”. Incluso la mayoría de chicos del grupo están de acuerdo en que con el circo se han convertido en personas más empáticas, comprensivas y serviciales.

     

    De la misma manera, la salud mental en Arte 13 ha tenido repercusiones por fuera del grupo. Los chicos afirman que han experimentado un cambio y una transformación no solo en sí mismos, sino también en la relación con sus familiares y amigos, en la percepción de su realidad y en su manera de hablar. Desde que se pasa por la puerta de la institución, todos los problemas quedan afuera y las palabras de aliento inundan el lugar: “Téngase confianza”, es la más recurrente. Se saludan como si no se hubiesen visto en mucho tiempo y se abrazan como si no se fueran a volver a ver. Los líderes se encargan de recordarles a los chicos que lo más importante es el corazón y las ganas que se le pongan a este arte, que a pesar de que no tengan clavas para hacer malabares, las bombas llenas de arroz o arena sirven para comenzar, como les tocó hacer al principio.

     

    Harold cuenta que alguna vez trabajó en un laboratorio con jornadas de hasta 12 horas para poder suplir sus necesidades, pero ahora porta con orgullo una camisa con el logo del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), trabajo en el que ya lleva seis meses y que consiguió gracias a la experiencia que le aportó Arte 13. Porque sí, el arte circense surge como una alternativa, pues gracias a los compromisos que adquieren en el entrenamiento y los talleres, diplomados y cursos que propicia Arte 13, es que los chicos tienen la oportunidad de obtener y aplicar a trabajos con ingresos económicos estables. Los integrantes del grupo están de acuerdo en que, con lo que han aprendido en Arte 13, podrían trabajar y generar ingresos económicos.

     

    El show

    Los espectáculos del grupo se cobran de acuerdo con el tipo de cliente que requiera de sus servicios. Por ejemplo, en el caso de una entidad constituida, se le cobra el transporte, maquillaje y vestuario; mientras que a la I. E. La Independencia – Sede amor al niño, no se les cobra, pues además de que la institución les brinda el lugar para entrenar, lo que les interesa es contribuir al cambio y trasformación de los chicos, no solo no solo en lo personal sino también social, pues los espectadores, en su gran mayoría niños de primaria, ven en ellos una figura de poder y admiración que pueden alcanzar; los respetan por lo que hacen y no por lo que tienen.

     

    Llegado el día de alguna demostración, los jóvenes artistas se visten con sus coloridos y brillantes trajes, luego Harold saca una cosmetiquera negra a la que ya no le funciona el cierre y se enfoca en ponerles la cara blanca y los ojos coloridos a sus compañeros; otros pocos, como Emanuel, se maquillan por su cuenta. Este último es Clown y encargado de abrir los espectáculos; antes de salir, mientras suena la canción Alegría del Circo del Sol, realiza un pequeño ritual para conectar con su personaje. El Clown sale y anima al público, hace trucos con el diábolo y algo de mímica; luego, salen los zanquistas, altos e imponentes, la chica de gimnasia rítmica también entra en escena con sus cintas, aparece además un segundo Clown, y así cada integrante interviene en el espectáculo haciendo lo que mejor sabe hacer. Al final de la presentación se toman de la mano y hacen la venia; los espectadores se emocionan y rompen las filas para ir a saludarlos, abrazarlos y tomarse fotos con ellos. Sus ojos brillan, desean tocarlos, que los vean: quieren ser ellos. Después de cinco minutos las profesoras intervienen para volver a las filas y al orden.

     

    En celebraciones como el día del niño, aquí con los estudiantes de la I. E. La Independencia – Sede amor al niño, los artistas proyectan todo su talento y reciben la admiración de los espectadores. Foto: María Camila Acevedo Tangarife.

     

     

     

    << Harold suele maquillar a todos los artistas en tiempo récord. Solo necesita un par de sombras de colores, un pincel y un pinta caritas blanco. Emanuel, en cambio, se aparta del grupo y pronuncia sus cejas con un lápiz negro. Foto: Sara Rodríguez Lopera

     

    Una elección

    Arte 13, más allá de los espectáculos y los entrenamientos, ha generado un espacio en el cual se ha posibilitado el surgimiento de oportunidades a nivel físico (manejo de zancos, habilidad en los malabares), cognitivo (nuevos lenguajes y percepción de la realidad) y laboral (talleres, cursos y diplomados). Líderes como Julián Salazar, Sebastián Salazar, Harold Arbeláez, Deisy Flórez y Emanuel Rivera se han convertido en nuevas figuras de admiración que incentivan, además de la autosuperación y sentido de pertenencia hacia el grupo, la reflexión en torno a su contexto y la posibilidad de un cambio, de una elección, tal y como dice Harold: “Arte 13 me dio la autonomía de decidir lo que quiero hacer”, pues ahora sus alternativas no se limitan a ser parte de lo que dejó el conflicto armado sino que converge en un mundo de posibilidades que tienen como alternativa la transformación tanto de sí mismos como de la comunidad. Gregorio Enríquez, antropólogo y profesor de la Universidad Pontificia Bolivariana, asegura que: “Cada joven que decida irse por el arte deja a un lado la violencia”, y los chicos de Arte 13 ya tomaron su decisión.

     

  • ¡Punto!

    Por: María Alejandra sierra Lara / maria.sierral@upb.edu.co

     

    Llegar de repente, quedarse, gustar, ganar, dudar, irse y regresar. Son muchos los vaivenes que puede tener la vida de una joven voleibolista.

     

    Leer la historia de Natalia Turizo es vivir a fondo la emoción de un match point. Su carrera como voleibolista en la posición de central del equipo de la Universidad de Antioquia es un relato sobre los regalos inesperados, los deseos y la dicha de estar donde se quiere estar.

     

    Natalia nos contó su historia y aquí la presentamos para que la disfrute como si la misma Natalia la hubiera escrito para usted.

     

    Haga clic en la imagen y lea el e-book en la plataforma ISSUU:

     

     

  • LDS y RXN, cerca de la vuelta

    La pandemia apartó a los hinchas paisas de sus equipos y del estadio. Las principales barras organizadas de los dos equipos de Medellín hicieron durante meses numerosos esfuerzos por buscar formas seguras de regresar a las graderías. Se acaba de anunciar la reapertura del fútbol al público de la ciudad y presentamos un resumen de ese partido que se jugaron por volver.

     

    Claudia Villa Hoyos / maria.villah@upb.edu.co

     

    Los hinchas de de los equipos en Colombia, poco más de 14.000 personas que se presentaban a cada partido en 2019, se quedaron sin la ilusión de ir al estadio. Medellín, sus equipos y la gente que se reunía para cada uno de los encuentros antes de la pandemia, encabezaban la lista de asistencias.

     

    Las barras de Atlético Nacional y Deportivo Independiente Medellín no se manifestaron sino hasta principios de este año. Según Felipe Muñoz, líder de Los del Sur, entendían que la situación aún no se prestaba. Solo lo creyeron pertinente en el momento en el que entendieron, desde su propio raciocinio, que al ya estar reactivándose los sectores económicos tales como bares y discotecas, que son espacios cerrados, el estadio podría abrirse y permitir la entrada.

     

    Los del Sur y Rexixtenxia Norte son las dos principales barras organizadas de Medellín y se unieron por un mismo propósito: regresar periódica y escalonadamente a los estadios, para ver el progreso y que se decidiera si era posible una entrada masiva con el pasar de los días.

     

    En distintas ocasiones el presidente de la Dimayor, Fernando Jaramillo, se pronunció en favor de la economía de los clubes, para los que la taquilla es uno de sus ingresos más importantes además de los derechos deportivos y de televisión. Ambos rubros significaron para la Dimayor ingresos 58 mil (26,1% del total) y 10 mil millones de pesos (19,3%) respectivamente. Las taquillas constituyeron el 16,7% de los ingresos totales, con alrededor de 9 mil millones de pesos.

    Desde las protestas de fines de 2019, las barras organizadas de fútbol en la ciudad y el país, ocuparon un lugar muy visible en las movilizaciones sociales. Foto: Claudia Villa Hoyos.

    Prueba piloto para volver al Atanasio

    Las dos barras unieron fuerzas para presentar un proyecto a la Alcaldía de Medellín, esperando que se diera alguna respuesta rápida y positiva a una petición elevada a finales de enero de 2021 para tratar de volver a los estadios bajo las condiciones que definieran las autoridades.

     

    Un mes después, la solicitud tuvo visto bueno del gobierno local, que consideró además los antecedentes de trabajo conjunto y sana convivencia demostrado en los últimos años por las dos hinchadas. Una prueba se hizo en el partido que disputó Deportivo Independiente Medellín por la final de la Copa BetPlay 2020, en el que entraron solo 30 personas. A Nacional le tocó el turno en un encuentro por Liga ante América de Cali.

     

    La autorización obligaba a considerar factores dentro y fuera del escenario del evento, conocidas las aglomeraciones propias de estos eventos, especialmente en los alrededores del Estadio y en establecimientos donde suelen proyectarse los partidos en pantallas gigantes.

     

    Aún con todo esto, la Alcaldía otorgó el permiso de comenzar con unas pruebas piloto con pocos hinchas y ensayos en las tribunas para establecer los detalles logísticos y analizar el comportamiento de la gente.

     

    La aprobación del proyecto se dio a principios de marzo del 2021 y las directivas de los equipos estaban apoyando el proceso. El sábado 30 de enero Daniel Ossa, presidente del Deportivo Independiente Medellín, anunció una reunión con su par de entonces en Nacional, Juan David Pérez, para buscar maneras de apoyar la iniciativa de los aficionados.

     

    El plan se ejecutó de manera muy rápida. El 15 de marzo, las dos barras populares y la Alcaldía de Medellín anunciaron por redes sociales los simulacros de ingreso y ocupación de las tribunas para el clásico paisa que se jugaría el 27 de marzo. Según Felipe Muñoz, de Los Del Sur, ingresaría un integrante por cada “combo” dentro de la barra.

    Las barras de los dos equipos de Medellín han debido repartir su agenda para movilizarse ante su descontento con la situación del país y la de sus equipos, que no pasan por buenos momentos en lo deportivo. Foto: Claudia Villa.

     

    Suma de frustraciones y descontento

    El 17 de marzo, a días del reencuentro de los 400 hinchas seleccionados con sus equipos, el aumento de casos de COVID-19 impidió que el Ministerio de Salud diera la aprobación a la propuesta. Y la asistencia de hinchas al clásico paisa debió cancelarse.

     

    “En un espacio para 45.000 personas, no entrarían más de 500. La reactivación económica es un hecho, y hay aglomeraciones en los espacios cerrados de la ciudad. El fútbol mueve masas, y debería tomarse con importancia, porque es por y para la gente”, declaró entonces el líder de Los del Sur, Felipe Muñoz. Sus pares de Rexixtenxia Norte agregaron que se había trabajado muy duro para que este fuera un “espectáculo con público y un ejemplo a nivel internacional”.

     

    La promesa de las autoridades fue revisar la propuesta de nuevo después de Semana Santa, pero las cifras de contagios siguieron en aumento. La situación afectó incluso a los planteles de los dos equipos, que tuvieron además reveses en lo deportivo y quedaron fuera de la competición nacional.

     

    En esas circunstancias, llegó el debate nacional por el proyecto de reforma tributaria y el fútbol terminó de irse a un segundo plano de importancia. Las dos hinchadas se sumaron a las protestas, avivadas por los altos niveles de violencia y denuncias de abusos por parte de la Fuerza Pública.

     

    El proyecto de organizar todo para un eventual regreso a las canchas no era tema de conversación hasta el primero de junio, cuando al amparo de un decreto nacional de reactivación económica el Alcalde de Medellín anunció el ‘Plan Joven y de Reactivación’ para la ciudad que, en medio de una ocupación de Unidades de Cuidados Intensivos superior al 95%, contempla el regreso de progresivo y controlado de eventos y espectáculos masivos a partir del 8 de junio, entre ellos el fútbol, con un partido que se jugaría la primera semana de julio entre los dos equipos locales, en un estadio al 50% de su capacidad.

  • Videojuegos: industria clave durante la pandemia

    Por: Daniela Gómez Isaza / daniela.gomezi@upb.edu.co

     

    Los videojuegos en la actualidad cada vez más se llevan el protagonismo dentro de la industria del entretenimiento, pero, debido a la pandemia, se convirtieron en industria clave por su capacidad de expansión en cuanto a plataformas y géneros. En la actualidad, la mayoría de las personas han entrado en contacto con estos productos, ya sea a través del móvil, computador, tableta o las consolas de PlayStation, Xbox, Nintendo, entre otras. Esta infografía interactiva muestra datos claves y explicaciones sobre el despegue de este negocio.

     

     

  • Entre el arte o un soplo en el espacio

    Entre la primera y la tercera llamada, una conversación desde el interior de una comunidad que convive junta pero no revuelta, sobre las posibilidades de consolidar un arte o seguir viviendo de instantes.

     

    Cuando entramos al camerino con Stiven, que se preparaba para convertirse en Mía Moon, encontramos a dos chicos preparándose para salir a bailar. Jairo Ríos se acomodaba el short diminuto que iba a usar en su primer acto, para acostumbrarse a él mientras se sentaba en el suelo para hablar con nosotros.

     

    << Cada expresión de las diversas identidades sexuales tiene detrás reflexiones de camerino cono la de Jorge y Jairo. Foto: Julián Sierra.

     

    Jairo tiene 26 años, es bailarín y director creativo del Club Oráculo desde hace dos años. Allí se encarga también del proceso de contrataciones, produce vestuario y crea temáticas, las cuales le dan vida a las noches en el lugar. Él se dedica a encontrar a quien pueda explotar mejor el concepto que se crea para cada show y, algunas veces, artistas los contactan a ellos para buscar qué temática de la agenda puede acomodarse a ellos o si es posible crearles un show para ser fieles a la identidad de cada persona.

     

    El bailarín, abriendo su gran bolso donde tiene maquillaje y ropa, nos dice que allí el eslogan es “para todo tipo de miembro” y que con este se pretende tanto utilizar el doble sentido como mostrar que ese es un espacio que tiene las puertas abiertas para cualquier persona y artista. La existencia de esta clase de espacios, que incluye a todo tipo de público independientemente de cómo lucen o cómo prefieren identificarse, según él, ayudan a que haya un crecimiento del consumo de las drag queens.

     

    Jairo, con sus labios puestos como si hiciera pucheros, nos sigue explicando que la discoteca se basa en la pluralidad. Fenómneno, que según contó, está aumentando en Medellín, pero, ¿qué tan real es esa aceptación? El director creativo del Club Oráculo anota que incluso hay empresas se valen de análisis del entorno, del mapeo de las tendencias, para darse cuenta de que la comunidad drag y sus adyacencias deben tenerse en cuenta. La cuestión es para qué.

     

    En Medellín se encuentran organizaciones de todo tipo con discursos o actitudes empáticas con esta comunidad, unas porque su causa es la inclusión, otras movidas por un potencial económico que se ve en ello. Cuando el na conversación con Jairo surge el asunto, él responde con una mueca y afirma que hay que ser realistas: “Las cosas llamativas e innovadoras son usadas como armas para cumplir objetivos políticos”, señaló además que “el hombre es económico, un ente social y en la sociedad existe ese cambio de bienes e intereses y también pasa en el drag“. Por lo que él, que no hace drag pero sí pertenece a la comunidad LGTBIQ, cree que gracias a esto se pueden hacer proyectos y crecer como colectivos y como personas, en el sentido de que se puede mostrar a otros cómo es el mundo y cómo es el arte según ellos.

     

    En ese momento, en la conversación entró Jorge, el otro muchacho que se preparaba en el camerino; mientras seguía su rutina de preparación, explicó que ahora se está mezclando la parte política con el trabajo que se está haciendo por quitar el imaginario de que las drags solo están para el entretenimiento nocturno y gay, lo que muestra que se están abriendo puertas con las que adquieren visibilidad.

     

    Judith Butler, autora de Gender Trouble. Feminism and the Subversion of Identity, dice en su libro que el género es un sistema de normas y convenciones sociales que asignan ciertos rasgos y actividades a las personas según el sexo con el que nacieron. Así que la práctica drag se manifiesta frente a estas concepciones que tratan de borrar las identidades individuales, para Jorge es casi como una burla a esos convencionalismos. Sin embargo, Martha Nussbaum, reconocida filósofa, asegura que lo que propone Butler sobre asumir la performatividad como un elemento de subversividad es algo insuficiente si se vive en una sociedad que perpetúa los injusticias, así que propone luchar para la construcción de instituciones que garanticen los derechos a todas las personas.

     

    ¿Qué perdura entre un acto y otro? Las preguntas del Jairo que ahora baila >>

     

    Entre la posibilidad de cada drag queen de expresarse y que exista un aparato institucional que lo respalde, hay un trecho largo; en eso coincidieron Jorge y Jairo. Por ahora, la comunidad LGTBIQ y sus diversas expresiones, en especial las drag queens, están aprovechando el crecimiento que está experimentando el entretenimiento y la vida nocturna para mostrar que están ahí y que tienen un llamado a enseñar a la sociedad mediante su llegada a nuevos espacios.

     

    En el momento, el llamado es para Jairo, que debe salir a presentarse. De un salto se levanta y se vuelve para contemplar al dios que todos veneran en ese camerino: el espejo. Sus últimas palabras sonaron a discurso de esperanza sobre el drag como una práctica que puede continuar y seguir evolucionando y sobre la responsabilidad de “ver esto como un arte y un espacio en el que podamos desarrollarnos y crecer como personas o simplemente volverlo a algo netamente comercial, encasillándolo a la moda’’ o, por el contrario, volver a las sombras: “Un soplo en el espacio”, como dijo antes de bañarse en luces de noche.

     

    Postales de la noche en el Club Oráculo

    Fotos de Julián Sierra

     

     

     

     

     

     

     

     

     

  • Mía, la drag que trepa Medellín

    Son las diez y media de la noche y Stiven Ortiz sale por la puerta de Oráculo para que podamos entrar a acompañarlo en su proceso de transformación, de cómo se ve y cómo se siente. Esta noche el chico flaco de veinte años será de nuevo Mía Moon, se vestirá con su mejor ropa, bailará en el escenario en frente de un público que asistirá para verla y hará lipsync (fonomímica) creando un espectáculo en el que incluso tiene bailarines a su disposición para acompañarla.

     

    Entre dos y tres horas toma todo el proceso de transformación para convertirse en Mía. Foto: Julián Sierra.

     

    Cuando se viste con prendas femeninas y se maquilla, algunos podrían creer que es un travesti, es decir, una persona que, no conforme con el sexo con el que nació, tomó la decisión de asumir su vida construyendo una identidad femenina: otros pueden pensar que solo es un transformista que intenta imitar la apariencia femenina, pero no. Stiven se convierte en Mía, una drag queen perteneciente a un grupo que realiza una especie de sátira o parodia de los planteamientos de la sociedad tradicional mediante la exageración de características asignadas al género femenino, según como lo define Collins.

     

    Según Shane Vogel, profesor estadounidense, esta práctica surgió en el siglo XIX en el Reino Unido como una proyección cómica de las nociones sociales sobre los roles de género, el comportamiento social y la organización política. En Colombia, el fenómeno drag queen comenzó en Bogotá alrededor de 1997 y apareció en Medellín en 1998, datos que no son fácilmente contrastados porque no hay una mención específica a esta manifestación sino que hay historias como la que cuenta Fernando Vallejo en El fuego secreto, con cantinas de las afueras de Medellín durante los años sesenta, en las que había hombres que se vestían de mujeres para bailar y cantar.

     

    El camerino, que está ubicado en el segundo piso, y se encuentra cuando se abandonan las luces rosadas que te cobijan en el primer piso, tiene un espejo grandísimo que va de pared a pared y es perfecto para que, cuando hay varias personas arreglándose, todas se puedan ver. Debajo de este hay un tocador lleno de artículos para maquillarse que parecen componer una multitud de brochas, sombras, polvos, iluminadores y delineadores. Stiven se sienta en una de las sillas que está al lado del tocador y comienza a hablar sobre su nacimiento como drag queen mientras su amigo Andrés o Sylvanna le echa una crema hidratante para empezar su transformación..

     

    La primera vez que Stiven vio una drag fue hace aproximadamente ocho años, cuando estaba pasando los canales de la televisión y vio un lipsync de Shangela contra Sahara y quedó ‘’matado’’. Y aunque no siempre fue fanático del célebre programa de televisión RuPaul’s Drag Race, con el tiempo le fue cogiendo cariño a lo que veía, cariño que se consolidó cuando conoció a un amigo que hacía drag y lo que le dio fuerzas para comenzar a hacerlo él. En este grupo, como en cualquier pequeña población, es importante la unión para poder reclamar un lugar en una sociedad que tiende a apartarlos, así mismo, afirma que sin ayuda quizás seguiría ocurriendo lo que le pasó la primera vez que se trepó — como se le llama al acto de ponerse unos tacones, vestirse, maquillarse y actuar como drag— el 4 de agosto de 2018, ocasión en la que quedó ‘’muy fea, muy macabra’’, porque no tenía a nadie que le enseñara a hacerlo.

     

    Esta unión permite que se hagan más que shows y que se trabaje para algo más que los números mostrados, como es el caso del primer colectivo al que perteneció Mía, New Queers on the Block, en el que hizo activismo por un tiempo, hasta que se salió por sentir que ya ese no era su lugar. Pero esto no significa que rechace los grupos, actualmente pertenece a La casa de los cielos, un conjunto de amigos que, en sus palabras: ‘’hacemos drag y nos lo tomamos por diversión, no por trabajo ni nada. Cuando queremos nos montamos y hacemos eventos y entre nosotros nos apoyamos’’.

     

    La cara, después de capas de crema hidratante, base de maquillaje, polvos y sombras que además de hacer resaltar los ojos dibujan unas cejas en la mitad de la frente, empieza a combinar con su voz tímida con la que hace énfasis en sus palabras cuando dice un “pues”, pero que no cambia de tono cuando dice que estudia Licenciatura en Lenguas Extranjeras en la ‘’Amigay’’, refiriéndose al nombre de su universidad, o cuando suelta risas al explicar que siempre quiso llamarse Mía pero que el apellido surgió una vez que estaba con un amigo y este le dijo que su apellido tenía que ser algo con el cielo, así que tomó a la luna de ese día como la manera en la que la identificarían de allí en adelante.

     

    La conversación en el camerino, entre la búsqueda de un labial o peinar la peluca rubia para la función, se va haciendo más y más precisa porque el reloj ya indica que se hace tarde para salir caracterizada como una versión de la cantante Lana del Rey, con un traje verde que tiene una onda de los años sesenta, década que parece complementarse con las canciones, cabello, pestañas y rostro melancólico de la cantante. Al tener la peluca pegada correctamente, el maquillaje impecable, los tacones bien puestos y el vestuario debidamente acomodado, Stiven deja de ser ese chico de labios pronunciados, sonrisa amplia y cejas pobladas para volver a meterse en el cuerpo de Mía, una drag queen que, mientras se mira al espejo para asegurarse de que todo está perfecto, deslumbra en medio de trajes, sombreros, fotos y gafas del camerino.

     

     

    << Stiven Ortiz lleva poco más de un año en el mundo drag y hoy también responde al nombre de Mía. Foto: Julián Sierra

     

    Al bajar nos sentamos en una de las mesas del bar, ubicada en el balcón que brinda una posición estratégica para ver la tarima en la que se realizan los shows. El pop nos comienza a hacer compañía y cada vez entra más gente que se ubica en la pista de baile para estar más a gusto cuando suene Póker Face de Lady Gaga y así poder hacer los movimientos de mano que van con ella. Y cuando ya todos están ansiosos, llega la hora. A la una y media de la madrugada Mía no se hace esperar más.

     

    El ambiente se impregna del sonido de la canción National Anthem con una base de música electrónica, mientras los tacones de punta de ella tocan firmemente el suelo de las escalas que baja, y los gritos de la gente diciendo su nombre se combinan con su expresión corporal que muestra la elegancia que ella dice que siempre desea alcanzar y su cuerpo mismo empieza a ser parte de la alta costura que tanto le gusta.

     

    Mía, tiene referentes claros como Ms. Fame y Aquaria, reconocidas drag queens que participaron en RuPaul’s Drag Race, sin embargo está consciente de que estas son diferentes a Mía, por lo que, más que querer imitar el estilo de otra artista, se inspira a través de las prendas de vestir, el maquillaje o la peluca, elementos que crean el personaje que ella quiere ser dependiendo del concepto que desea mostrar en cada show.

     

    Una semana y media es el tiempo que se toma Mía para ensayar cada uno de sus shows. Foto: Julián Sierra >>

     

     

    Al verla en su hábitat natural y bajo la aceptación de la gente, es más fácil comprender por qué Stiven horas atrás hablaba de un boom del Drag en Medellín, que, según dijo pasará y pondrá a prueba esta práctica cuando “ya no haya muchos lugares donde te contraten”. Al respecto, Mía dice que es muy llevada de su parecer y que si para ella fuera una moda, ya se hubiera retirado. Su respiración agitada, su boca abierta pidiendo oxígeno y sus ojos que brillan al final de la canción confirman que sí, que ella está para quedarse.

     

    Paso a paso, la transformación de Stiven en Mía:

    Fotos de Julián Sierra Gutiérrez

     

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  • ¿Defendiendo una causa perdida?

    Para cualquier joven, si es lo suficientemente privilegiado, escoger una carrera universitaria es una gran decisión. Y como si aquella no fuera lo suficientemente intimidante, nunca faltan la críticas desatadas por parte de su círculo social y familiar. Lamentablemente, las críticas se escuchan con mayor frecuencia al decidir estudiar una carrera del ámbito de las humanidades, en especial si se quiere estudiar Periodismo o Comunicación Social, en Colombia.

     

    ¿Será que esos cuestionamientos por la elección de esta profesión, están bien fundamentados? Para responder lo anterior, solo basta con analizar el tacto y responsabilidad con el que actúan las actuales figuras que representan tan temidas profesiones, tomando como ejemplo el rol que desempeñó este mes una reconocida periodista colombiana a la hora de asumir una actitud poco profesional en medio de una entrevista de carácter público. Acciones como la anterior, fijan un ejemplo de lo que no es en realidad el periodismo pero, es lamentable, sí fijan una idea errónea ante la sociedad espectadora.

     

    Por razones como las mencionadas, menos adolescentes somos incentivados a estudiar estas carreras, debido a que se cree que en este campo de acción solo se esperan pocas oportunidades de empleo y mucho riesgo laboral, teniendo en cuenta la clase de censura que se maneja en el país y la poca fe que se tiene en sus figuras actuales. Sin embargo, y de manera sorprendente, somos más los que decidimos embarcarnos en una aventura tan poco predecible, ya que por algo somos una generación creyente en el poder del cambio.

     

    Nosotros, las nuevas generaciones, estamos dispuestos a dar el salto al vacío, para poder trabajar en favor de devolverle a la comunicación y el periodismo esos valores que le otorgaban tanto prestigio como lo son la empatía, el tacto y el reconocimiento del otro; añadiéndole nuevos valores que actúan en favor de eliminar la censura, el elitismo y la falta de respeto y crítica. Sí, todavía falta mucho camino incierto por recorrer, pero somos más los inspirados en defender lo que es visto como una “causa perdida”, porque creemos en su verdadero valor, el que sin duda va más allá de lo visto en la pantalla.

     

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    Columna realizada en el curso Introducción a la Comunicación, bajo la orientación del profesor Luis Fernando Gómez Velásquez. Publicada en el periódico El Colombiano.

     

     

     

     

     

  • Acercamiento al haiku

     

    El siguiente es un ejercicio colectivo de exploración y acercamiento al estilo de escritura del haiku, un género poético japonés en el que se busca con precisión en la captura de una imagen.

     

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    Tropieza la pala

    con una lombriz.

    Ahora son dos.

     

     

    Se arrastra un lucero,

    el cucuyo tiene

    un ala rota.

     

    Juan Esteban Gil Castaño

     

     

     

    —–

    Cada día

    el cielo a lo lejos:

    el encierro.

     

    Agua fresca

    por mi rostro:

    caen los pensamientos.

     

    Alejandra Márquez Quintero

     

    Imagen: freepik.es – angelinabambina.

     

    —–

    Luna llena.

    Un perro ladra,

    su dueño también la mira.

     

    Tarde de marzo.

    El mango del patio

    baila con el viento.

     

    Suena un acordeón.

    El ron se acaba;

    es la historia de mi abuelo.

     

    Héctor Andrés Mendoza Lara

     

     

    ——

    Las manos tiemblan,

    el hilo entra

    por el ojal.

     

    Muere la fogata.

    Se eleva el humo

    hasta el cielo.

     

    Natalia González Franco

     

    ——

    La flor cae del guayacán:

    un sol que se apaga

    en una galaxia lejana

     

    Una lágrima se escapa.

    El río de los recuerdos

    es invisible.

     

    Miguel Arango Rúa

    —–

    En el borde de mi ventana

    caen gotas del cielo.

    Son más libres que yo.

     

    Valeria Echeverri Pérez

     

     

    —–

    El sol pega en mi cara,

    ya no me molesta.

    Extraño vivir.

     

    Sebastián López Ortiz

    —–

    El ocaso llegó

    buscando tu compañía.

    No te encontré.

     

    Hundí mi amor

    lo sumergí en odio…

    Echó tinieblas.

     

    Raúl Andrés Sosa Gómez

    ——

    La tarde oscurece.

    Las aves se guardan;

    los grillos cantan.

     

    Los besos no lo entienden,

    los abrazos se entristecen

    El virus espera.

     

    Melisa Gómez Vanegas

     

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    Ejercicio realizado en el curso Periodismo y Literatura, orientado por la profesora Marcela Gómez Toro.